Nos gusta que nos digan lo que tenemos que ver

Se supone que una de las ventajas de poner los contenidos disponibles online como en Netflix o en Spotify era que el consumidor asumía el poder. Ya no tienes que tragarte lo que “dan en la tele” sino que tienes la opción de personalizar tu elección de contenidos y ver sólo aquello que te gusta. Sin embargo las cosas no están sucediendo así. Cada vez más la gente está acudiendo a herramientas de “content curation” para seleccionar lo que quieren ver.

El porcentaje de personas que crean sus propias listas de reproducción (playlists) en servicios de streaming ha caído un 10% en el último año. Las listas de reproducción más usadas son aquellas que se les están sugiriendo por parte de los servicios de streaming.

Esto lo dice el analista de medios Mark Mulligan.

Parece evidente que los consumidores necesitamos selección de contenidos (content curation). Sí que queremos descubrir cosas nuevas pero no tenemos el tiempo de revisar cada cosa nueva que sale para saber si es buena, necesitamos una criba inicial que es donde entran los content curators.

Se puede dejar la content curation a los algoritmos (como hace Spotify) o bien se puede confiar el trabajo a seres humanos (como hace Apple Music). Pero en un mar de opciones, el consumidor necesita una guía entre el mar de opciones disponibles.

El problema de la content curation es el de siempre: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Supongo que será muy difícil para las grandes plataformas de streaming de contenidos no caer en la tentación de favorecer a unos contenidos sobre otros de manera arbitraria y sin seguir ningún criterio de calidad. Es posible y seguro que se hace.

Así como el padrino compró el éxito de Johny Fontana en la película de Coppola, también un sello podría pagar por incluir a cierto artista en el playlist “Discover Weekly”. Eso explicaría muchas cosas…

Charlando con mi ordenador 2: los chat bots

(Este artículo es la continuación de Charlando con mi ordenador)

Cuando escribes especulando sobre el futuro de la tecnología te arriesgas a quedar en ridículo.

  • Porque la tecnología avanza tan rápido que quizá tus predicciones se hayan quedado obsoletas cuando le das al botón de publicar.
  • Porque estás hablando sobre algo que todavía no ha ocurrido y puede que nunca lo haga.
  • Porque si predices algo y te equivocas, quedas en evidencia.

Hace unos días hablé sobre el futuro del interfaz de usuario y, a raíz del artículo, he estado profundizando más en el tema. Bueno, pues tengo que matizar algunas de las cosas que escribí.

La voz tendrá protagonismo en el futuro. De eso no me cabe duda y no me desdigo.

Pero algo que no mencioné y de lo que se está hablando un montón como la próxima evolución de la interfaz de usuario son los chat bots.

Los chat bots son lo mismo que Siri, Cortana, Alexa y Google Assistan pero con dos diferencias. Una de forma -nos podemos comunicar con ellos por texto (chat, email)- y otra de fondo -tienen la capacidad de aprender cosas sobre nosotros para conocernos mejor y poder ayudarnos en nuestras tareas. Los bots son el primer gran intento de llevar la inteligencia artificial al gran público.

La idea (todavía no es más que eso) es construir sistemas operativos alrededor de estos chat bots y llevarlos más allá de unos simples asistentes que te planifiquen las citas del calendario. La idea es que la interfaz de usuario sea:

  1. Conversacional: que le podamos hablar y pedir cosas usando el lenguaje natural (texto o hablado).
  2. Inteligente: que sea capaz de dar respuesta a preguntas complejas usando su propia base de conocimientos (knowledge base).
  3. Autónoma: que pueda realizar tareas complejas sin nuestra intervención. Por ejemplo pedirle que haga una tarea para la que necesite varios pasos y varios programas y que sea capaz de completarla (“añade una foto de un avión al principio de la tercera página de la presentación que tengo que entregar mañana y mándamela al email”).
  4. Autodidacta: tiene que aprender con cada cosa que hace para que siempre sea más inteligente y se adelante a nuestros deseos (machine learning).

Esta es la gran apuesta de Google, Facebook y Amazon. Estos tres gigantes piensan que este es el futuro.

El problema es que nadie ha sacado aún nada que se acerque ni remotamente a este concepto. Ni Siri, ni Cortana, ni Alexa, ni x.ai son realmente inteligencia artificial. Tienen cierta capacidad para resolver tareas y proveer información pero no son capaces de completar tareas complejas y no pasarían el test de Turing ni de lejos.

Pero si este concepto acaba por tomar forma, Google parte con gran ventaja porque tiene toda la web indexada y toda la información que contiene procesada. Gracias a esto está mejor colocada que nadie para crear máquinas que puedan dar respuesta a preguntas complejas. Muchos piensan que si estas predicciones son ciertas, puede llegar el ocaso de Apple, que no tiene un knowledge graph similar. Veremos.

Alan Turing, el padre de la computación moderna, pronosticó que para el año 2000 los ordenadores serían capaces de pasar el test que él mismo diseñó para medir si la inteligencia artificial podía estar a la altura de la humana. Se equivocó en el año porque por ahora ninguna lo ha conseguido, pero quizá sólo sea una cuestión de tiempo y pronto tendremos asistentes virtuales con los que podremos comunicarnos del mismo modo que lo hacemos con las personas.

Ese es precisamente el escenario que pinta la película Her.

Sobre los Ad Blockers

El periodismo de calidad es indispensable para que el sistema no se vaya de madre. Si no existiese, todo sería mucho peor porque los ciudadanos no tendrían ninguna manera de saber que está pasando y no podrían tomar medidas. Los periodistas son muy criticados a veces y los hay que son malos, como hay médicos malos, fontaneros malos, ingenieros malos…

Esta introducción viene a cuento porque hoy al gran gurú Avinash ha sacado el tema de los Ad Blockers y me ha recordado que si esto sigue así y su uso sigue creciendo, el periodismo digital podría estar ante una tormenta que podría hacer que la complicada migración al digital pareciese un paseo por el parque.

Sí, es verdad que los medios se lo han buscado con esos anuncios intrusivos, mal diseñados, irrelevantes y pesados (en bits y en contenido). También es verdad que los ad blockers son una reacción lógica del usuario que simplemente quiere navegar sin que la página tarde 2 minutos en cargar y sin que le pongan una cookie que le persiga toda la semana con tal o cual producto (¡maldito remarketing!).

Pero la viabilidad de los medios digitales depende de la publicidad y sin ella muchos tendrán que echar el cierre. Las suscripciones empiezan a tener tracción (eldiario.es, orbyt…) pero no dejan de ser algo de nicho. En el mundo digital no existe en mismo grado de fidelidad e interés por un medio concreto que en papel. La inmensa mayoría de la gente quiere su información gratis y para ello la publicidad es absolutamente imprescindible.

Por ahora el grado de penetración de los ad blockers es bajo. Avisnash comenta en su post de hoy que de entre sus lectores -con un marcado perfil tecnológico- tan solo un 14% lo usan. En medios generalistas la cifra será bastante menor.

El problema no es aún tan grande como para amenazar el modelo de negocio publicitario actual. Pero si nada cambia y la publicidad en Internet sigue siendo una basura que raya lo ilegal, como lo es hoy en día, el uso no hará más que aumentar y acabará por golpear los ingresos de los medios.

Hay tiempo para reaccionar y para crear formatos no intrusivos, para mejorar la velocidad de carga, para explorar nuevos protocolos móviles que agilicen la navegación, para subir el nivel de la creatividad y crear un ecosistema en el que la publicidad conviva en harmonía con el periodismo de calidad para que todos salgamos beneficiados.