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El efecto mariposa de Amazon Web Services

Ayer se cayó Amazon Web Services (AWS) , el mayor proveedor de hosting y cloud computing del mundo y la rama más rentable de Amazon (beneficios de 3,100 millones de dólares). Y con AWS se cayeron las miles de páginas, apps, tiendas online, clientes de correo y demás servicios digitales que dependen de ella.

Entre las víctimas del outage estuvieron IFTT, una app que permite conectar servicios entre sí y que algunos usan, por ejemplo, para encender y apagar las luces de su casa. O la App de correo Newton, una de las más populares para aumentar productividad en email. Incluso algunas webs que yo mismo gestiono para clientes y que alojo en su servicio S3 también desaparecieron.

AWS está detrás de muchísimas cosas en Internet así que la caída provocó una especie de efecto mariposa. Un problema de computación Oregón acaba por dejar a alguien sin calefacción en Segovia. Sin carta de embarque en Tokio. Sin tu periódico favorito en Buenos Aires. Sin tu partida en red en la Play Station. Sin que tu pedido llegue a tiempo para mañana.

Vivimos en un mundo interconetado. El efecto mariposa digital.

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WordPress no siempre es la respuesta

WordPress es el gestor de contenidos más popular del planeta:

  • Domina el 50-60% del mercado de CMS (Content Management System)
  • Lo usan medios como la CNN, USA Today, TechCrunch, TED e incluso manuel-brocos.com!
  • 17 posts son publicados en WordPress cada segundo
  • 2,645 webs de las primeras 10,000 del mundo usan WordPress.

Y sin embargo WordPress no siempre es la respuesta.

Si quieres crear y mantener un blog en el que vas a publicar contenidos con mucha frecuencia, WordPress es absolutamente ideal. Está pensado para eso.

  • Escribir y publicar posts es extremadamente sencillo.
  • Los metadatos (categorías, etiquetas) se pueden añadir con un par de clicks.
  • La inserción de material multimedia es muy sencilla.

Todas estas característica lo hacen la plataforma de referencia en muchos casos, sobre todo para gente no familiarizada con las tecnologías web y la programación.

Pero WordPress no es tan sencillo como parece. Es como la metáfora del cisne que avanza majestuoso por el estanque pero si miras por debajo del agua está moviendo las patas como un loco.

Si tenemos una página web comercial que no vamos a actualizar constantemente, WordPress es en muchos casos un exceso.

Los pasos para usar WordPress son muy sencillos en teoría:

– Instalar WordPress en el servidor.
– Elegir un tema (plantilla) que nos guste entre los miles y miles que hay (gratis y de pago).
– Instalar y activar la plantilla.
– Introducir nuestros contenidos.
– Publicar la página.

Pero las potenciales dificultades no faltan:

– Al instalar WordPress estamos usando PHP y SQL y estamos abriendo la puerta a bugs.
– Puede que el tema que nos guste no tenga todas las opciones que necesitamos y para customizarlo necesitaremos un desarrollador.
– WordPress está pensado principalmente para gestionar blogs y generará por defecto elementos que no necesitamos (páginas de autor, archivos, categorías).
– Cada vez que solicitamos una página a un sitio WordPress, el servidor tiene que ejecutar un loop PHP y generar queries a la base de datos para buscar y devolver los contenidos y esto lleva tiempo (se puede reducir el tiempo de carga con plugins de cache, pero estamos añadiendo una vez más complejidad).

Es verdad que el apartado de personalización de muchos temas WordPress permite hacer mucho, pero a veces de tan completo se acaba convirtiendo en un CMS dentro del CMS que hace todo incluso más confuso.

Y si lo que queremos hacer no está dentro de las funcionalidades que permite el tema, si necesitamos, por ejemplo, poner una cajita con el teléfono o aumentar el tamaño de una fuente… Tendremos que rezar para que el desarrollador haya incluido esas opciones porque si no hay que meterse en el código.

Están lo plugins. Es verdad. En WordPress hay un plugin para casi todo, pero no siempre es fácil encontrar el adecuado y pueden introducir vulnerabilidades e incompatibilidades.

¿Qué alternativas hay?

Si necesitamos una página web que no vaya a ser actualizada con mucha frencuencia yo soy partidario de volver a los orígenes y construirla con HTML, CSS y Javascript. Existen muchas plantillas para no empezar desde cero y simplificar mucho el proceso.

Bootstrap es un recurso muy poderoso que nos permite construir páginas web totalmente responsive y funcionales en muy poco tiempo.

No estoy en contra de WordPress, una buena prueba es que este blog lo usa. Pero no siempre es la mejor opción.

Publicidad Digital, Web

AdBlock llega a los 100 millones de usuarios activos

¿Son los ad-blockers una amenaza real para el modelo publicitario en Internet? Algunos dicen que nunca llegará a tener un uso masivo y que sólo es algo de geeks. Otros dicen que su adopción masiva es sólo una cuestión de tiempo.

Esta semana AdBlock Plus, uno de los ad blockers más populares con versiones para todos los sistemas operativos mayoritarios, anunció que ya ha alcanzado los 100 millones de usuarios activos mensuales. Si comparamos la cifra con usuarios totales de Internet (más de 3,000 millones), es una gota en el océano, pero el crecimiento está ahí.

Creo que la adopción generalizada de los ad-blockers no vendrá de una app que tengamos que instalar sino de que la funcionalidad sea añadida directamente en el navegador como ya ha ocurrido con Firefox. Por ahora tenemos que optar por navegar en modo incógnito para que funcione este built in adblock pero si a Mozilla se le ocurre activarlo por defecto un 17.5% de los usuarios mundiales (su cuota de mercado) estarían fuera del alcance de la publicidad web de un plumazo.

¿Se acerca la tormenta perfecta para la publicidad web? Los ad-blockers benefician a las redes cerradas que tienen en Facebook -los social ads no se pueden bloquear- y Apple -los anuncios en apps tampoco- entre sus grandes beneficiados. Son socios poderosos y no harán nada por parar el fenómeno. A la Internet abierta, tal y como la conocemos, no le queda más remedio que renovarse.

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El problema de la mala usabilidad

La mala usabilidad es un problema en muchas webs y apps. Pero el problema es todavía más grande si esa mala usabilidad es intencionada para tratar de engañar al usuario.

Un ejemplo sería el famoso proceso de compra de billetes de Ryanair que escondía la opción de no comprar el seguro de viaje entre la lista de países de origen (concretamente entre Dinamarca y Finlandia).

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Otro ejemplo es el de Facebook y LinkedIn insistiendo hasta el agotamiento para que importes tus contactos. Puedes decir que no durante años, pero ellos insisten hasta que un día te equivocas y le des a aceptar por equivocación.

La web darkpatterns.org ha recogido ejemplos de mala usabilidad fraudulenta y los ha  catalogado por modalidad. La lista es larga y los ejemplos no son difíciles de encontrar.

En España es muy frecuente encontrarnos con casillas de confirmación que están rellenadas por defecto, algo que podría ser ilegal de acuerdo con la Ley de Protección de Datos  que exige un consentimiento informado de aquello a lo que accedemos.

También es frecuente encontrarse con mala usabilidad a secas, sin malas intenciones, pero con malas consecuencias. Tenemos la terrible web de Renfe, la pobre experiencia de compra online de El Corte Inglés o la mastodóntica y confusa web de la Agencia Tributaria por citar algunas de las más conocidas.

La mala usabilidad web con malas intenciones (evil design)  puede traer beneficios en el corto plazo como por ejemplo suscriptores que no saben que han sido suscritos o gente que contrata un servicio sin haberse dado cuenta. Pero en el largo plazo deteriora la confianza entre la empresa y el consumidor. No vale la pena, al menos si la intención es crear un negocio sostenible y duradero.

Incluso Ryanair que se había creado una imagen de marca pícara y gamberra optó por cambiar sus malas prácticas y clarificar su proceso de compra.

Redes Sociales, Web

Hacia las redes privadas

Un estudio reciente señala que las empresas españolas están gastando cada vez más en publicidad en redes sociales (Facebook principalmente) y menos en SEO y SEM. Este dato es en sí mismo bastante impactante (y preocupante para Google), pero lo es todavía más si pensamos que una red privada, Facebook, está poco a poco adquiriendo mayor importancia que la red abierta, el World Wide Web.
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Por supuesto que es totalmente legítimo que Facebook trate de hacer crecer su red cerrada. Es una empresa privada cuyo objetivo es el beneficio y no hay nada que objetar.

El problema es que en una Red cerrada, cosas que consideramos irrenunciables como la net neutrality simplemente no existen. Facebook tiene derecho a ejercer la censura de ciertos contenidos en su plataforma, y lo ejerce. Además están surgiendo noticias de manipulación intencionada de su newsfeed. Si eres un medio o una empresa, Facebook tiene el control sobre el número de personas a las que les sirve tus contenidos y la tendencia que ha seguido desde hace tiempo es la de darte un reach ridículo salvo que pases por caja.

Una página en Facebook como es una propiedad alquilada. Sí, estás en tu casa, pero no te sientes tan a gusto ni tan libre como si la casa es tuya. No puedes cambiar la decoración, no puedes pasearte en pelotas y siempre estás con miedo a que te corten la luz.

Uno de los motivos del éxito de Facebook es que ha sabido adaptarse a las necesidades y gustos de los usuarios y también a los nuevos tiempos móviles. El World Wide Web, por el contrario, se está quedando estancado. Los organismos que lo controlan (W3C) necesitan estar a la altura de la revolución móvil porque le está costando muy caro. La experiencia web en el navegador de un smartphone es muy pobre (World Wide Wait) y está empujando a los usuarios hacia redes cerradas como Facebook y las apps que están construidas para móvil de manera nativa.

Facebook les está ofreciendo a los medios unas condiciones muy favorables para que empiecen a tomarse en serio la red social como plataforma de publicación. El New York Times, Washington Post, etc… Han aceptado la propuesta y usan ya los Instant Articles para ofrecerles a sus usuarios sus contenidos de manera instantánea y con un formato espectacular.

Tiempo para que la red de redes espabile y no pierda el tren.