Tendencias Digitales

Lo que los Oscar nos pueden enseñar sobre el mal uso de las redes sociales

¿Alguien se imagina a Messi o Ronaldo jugando la final de la Champions League mientras tuitean con un móvil en la mano? Pues algo parecido ocurrió hace unos días en la ceremonia de los Oscar.

Ya sabemos todos los detalles del desastre que dio la vuelta al mundo en la madrugada del domingo al lunes. La culpa de que se anunciase por error a La La Land como ganadora del Oscar a la mejor película fue de un auditor de PriceWaterhouseCoopers que entregó el sobre equivocado a los presentadores Faye Dunaway y Warren Beatty.

En una información de Variety que también recoge Washington Post, se ve como el auditor, responsable de entregar los sobres con los nombres de los ganadores, estaba tuiteando con su móvil entre bambalinas justo antes de entregar el sobre equivocado.

¿Cómo es posible que alguien que está haciendo un trabajo de repercusión mundial se permita estar tuiteando al mismo tiempo? Supongo que su posición privilegiada en el backstage le hizo caer en la tentación de ser la persona que tuitease la primera foto de los ganadores con su estatuilla ¡Qué cool!

El problema es que queriendo ser el más cool, ha acabado por hacer el ridículo más espantoso y además ha arruinado la noche a muchas personas: Warren Beatty, con su cara de bochorno que pasará a la historia, al equipo de La La Land, al de Moonlight… En fin, que la lió parda.

Y todo esto por ser el primero en tuitear una foto borrosa de Emma Stone.

No es necesario compartir todo inmediatamente en redes sociales, sobre todo cuando tenemos algo muy importante entre manos ¿para qué estar mirando a una pantalla cuando tenemos delante a las mayores estrellas del cine del mundo?

En redes sociales solemos cometer tres pecados capitales:

  • No disfrutar del momento que vivimos.
  • No concentrarnos en lo que estamos haciendo.
  • Dar rienda suelta a nuestro narcisismo en las redes.

El auditor cometió los tres a la vez. Dio muestras sobradas de narcisismo (no paró de hacerse selfies en al alfombra roja y se ofreció a los productores para hacer un sketch), no disfrutó del espectáculo que tenía alrededor (su expresión ausente y con la cabeza agachada mientras tuitea es patética) y, sobre todo, dejó de concentrarse en lo único que debería haber ocupado su cabeza esa noche ¡entregar el sobre correcto!

En este caso puede haber otras razones para explicar su comportamiento: el auditor incluía en sus tuits la etiqueta #pwc para promocionar a su compañía, la vanidad de ser el primero, esa descarga de adrenalina cuando le das al botón de enviar…

Sea cual sera la razón o razones, quedará como un aviso sobre el mal uso de las redes sociales y me deja unas cuantas lecciones:

  • No hace falta compartir todo.
  • Si compartimos algo, no es necesario que sea en tiempo real.
  • Hay que ser auténticos, compartir aquello que nos salga del corazón, no aquello que creemos que nos hará más populares.
  • Y sobre todo, dejar las redes sociales aparcadas cuando tenemos algo importante entre manos.

 

 

 

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Tendencias Digitales

¿¡Por qué no arranca el e-ink!?

Hoy le he echado un vistazo al siempre muy interesante newsletter de Benedict Evans y un artículo me ha llamado la atención. Se trata de uno en el que Pew Research Center analiza las tendencias de lectura de los estadounidenses. Las conclusiones son que la cantidad de gente que lee libros en tablets y smartphones crece ligeramente, la que lee en ebook readers se estanca y que el libro de toda la vida sigue siendo el formato de lectura preferido.

Encuentro estos datos sorprendentes. Soy un lector de ebook reader desde hace muchos años, incluso antes de que estuviesen disponibles fuera de Estados Unidos (me compré un Kindle desde el Amazon americano que tuvo que pasar por aduana allá por 2009) y debo decir que soy un rendido admirador de la e-ink. Sin embargo, no acaba de despegar.

Para mí las ventajas son evidentes:

– Puedo descargarme cualquier libro que me interese en cualquier momento y en cualquier lugar.
– Puedo llevarme un montón de libros para leer a cualquier lugar sin cargar ningún peso.
– Puedo leer cómodamente en una habitación completamente a oscuras (en mi Kindle Paperwhite con un sistema de iluminación impecable).
– Puedo permitirme comprar más libros porque generalmente son más baratos que la versión en papel.
– La teconología no deja de mejorar y de mi primer e-reader al que tengo ahora la experiencia es mucho mejor (espero cambiarlo en los próximos años por uno todavía mejor como el Oasis que parece el Ferrari de los Kindle).
– Puedo buscar rápidamente cualquier palabra en el diccionario y construirme un vocabulario para repasar.

Como se puede ver, soy un fanboy de los e-reader.

Aún así puedo ver algunas desventajas:

– Adiós a las portadas que tengo que reconocer que le dan mucho encanto a los libros.
– Adiós al libro como objeto y como pieza decorativa.
– Adiós a prestar libros.
– Adiós a subrayar y sobar los libros (se puede hacer algo parecido en un ebook pero no es lo mismo).

Todo esto es de valorar y se pierde, pero para mí las ventajas tienen más peso que los inconvenientes.

Una excepción: si me tengo que comprar un libro sobre un tema profesional o académico que me quiera “chapar” no hay nada que pueda igualar al papel.

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Nos gusta que nos digan lo que tenemos que ver

Se supone que una de las ventajas de poner los contenidos disponibles online como en Netflix o en Spotify era que el consumidor asumía el poder. Ya no tienes que tragarte lo que “dan en la tele” sino que tienes la opción de personalizar tu elección de contenidos y ver sólo aquello que te gusta. Sin embargo las cosas no están sucediendo así. Cada vez más la gente está acudiendo a herramientas de “content curation” para seleccionar lo que quieren ver.

El porcentaje de personas que crean sus propias listas de reproducción (playlists) en servicios de streaming ha caído un 10% en el último año. Las listas de reproducción más usadas son aquellas que se les están sugiriendo por parte de los servicios de streaming.

Esto lo dice el analista de medios Mark Mulligan.

Parece evidente que los consumidores necesitamos selección de contenidos (content curation). Sí que queremos descubrir cosas nuevas pero no tenemos el tiempo de revisar cada cosa nueva que sale para saber si es buena, necesitamos una criba inicial que es donde entran los content curators.

Se puede dejar la content curation a los algoritmos (como hace Spotify) o bien se puede confiar el trabajo a seres humanos (como hace Apple Music). Pero en un mar de opciones, el consumidor necesita una guía entre el mar de opciones disponibles.

El problema de la content curation es el de siempre: un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Supongo que será muy difícil para las grandes plataformas de streaming de contenidos no caer en la tentación de favorecer a unos contenidos sobre otros de manera arbitraria y sin seguir ningún criterio de calidad. Es posible y seguro que se hace.

Así como el padrino compró el éxito de Johny Fontana en la película de Coppola, también un sello podría pagar por incluir a cierto artista en el playlist “Discover Weekly”. Eso explicaría muchas cosas…

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¿Realidad virtual de masas? A mí que me lo expliquen

En el plan a 10 años de Facebook, uno de los objetivos es desarrollar la Realidad Virtual y convertirla en uno de los servicios estrella de la compañía. Esto no es una sorpresa cuando te has gastado 2 mil millones de dólares en una start up -Oculus Rift- que se dedica al tema. Si Mark Zuckerberg cree que la realidad virtual es la “next big thing” ¿Quién soy yo para decir que está equivocado?

El caso es que no acabo de verlo. Sobre todo no acabo de ver cómo se puede convertir en un producto social y de masas. Mirad este vídeo.

¿Será normal algún día ir con un casco de realidad virtual en el metro? Yo creo que no. Este vídeo me recuerda mucho a aquellos de los early adopters de las Goole Glass a los que la gente miraba como frikis en el metro y que acabaron por dejarlas en el cajón antes de que Google decidiese también guardar el proyecto en el cajón.

Por mucho que avance la tecnología seguiremos teniendo que ir por la calle caminando entre otras personas sin tropezarnos y respetando la intimidad de los que tenemos alrededor (las camaritas en las gafas no son una buena idea).

Si tuviese que hacer una apuesta de futuro diría que veo a la realidad virtual teniendo un impacto limitado en el gaming y quizá aplicaciones en comunicación como video-llamadas inmersivas (llamas a alguien por Skype y tener la sensación de que estás con esa persona al lado). Pero siempre en el ámbito privado y sin movilidad (un gran handicap en el mundo mobile first).

Me he puesto un reminder en el Google Calendar para dentro de 10 años. Veremos si tenía razón o si por el contrario en 2026 la realidad virtual será una tecnología cotidiana y me tengo que comer mis palabras una por una.

¿Y tú qué opinas?

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Asúmelo, los algoritmos deciden por ti

Los algoritmos son un arma muy potente que controla lo que veremos o no veremos en nuestro día a día digital. El algoritmo de Google decide qué páginas son relevantes para las búsquedas que hacemos, el algoritmo de Facebook decide por ti qué es lo que te interesa saber sobre tus amigos, temas y marcas que te interesan, el algoritmo de Netflix te aconseja que series te pueden gustar más, el algoritmo de Amazon te aconseja productos que puedes necesitar…

Un algoritmo recoge una serie de datos sobre tu consumo de contenidos (o productos) a lo largo de un periodo de tiempo, luego les aplica una serie de fórmulas para determinar cuáles son tus preferencias y genera una lista de los resultados que con más probabilidad te van a gustar (pueden ser posts en redes sociales, música, películas, libros…). En el caso de Google el algoritmo recoge una serie de datos sobre la autoridad de la página (número de enlaces, menciones, calidad de los contenidos, relevancia…) y le asigna un valor que luego determinará su posición en las búsquedas.

Los algoritmos tienen mucho poder y por eso a veces dan un poco de yuyu. Por supuesto, todas las grandes corporaciones de Internet aseguran que los suyos completamente imparciales y que no hay ninguna intención de favorecer unos contenidos o productos sobre otros por intereses comerciales. Sin embargo, la tentación es demasiado fuerte y sabemos que a veces han sucumbido.

Twitter lanzó la idea de abandonar el orden cronológico de los tweets y empezar a aplicar un algoritmo para dar prioridad a unos tweets sobre otros. Aunque la idea no cayó bien entre muchos usuarios, al final lo han aplicado (desde febrero pasado). Uno de los últimos bastiones del timeline con orden cronológico por defecto ha caído finalmente.

El problema de los algoritmos es que limitan la diversidad. Siempre tendemos a interactuar y valorar más aquellas visiones y usuarios con los que estamos de acuerdo y el algoritmo lo percibe y lo refuerza. El resultado es que otras visiones son enterradas al final de la cola de nuestro timeline de modo que sólo estaremos en contacto con aquello con lo que estamos de acuerdo. Es el ghetto digital moderno.

Uno de los casos en los que los algoritmos están teniendo más éxito son los motores de recomendaciones. En concreto el caso de Spotify y su Discover Weekly es de los más sonados. Cada semana los usuarios de la plataforma de streaming musical más grande del mundo esperan su dosis semanal de sugerencias personalizadas. Y por propia experiencia  Spotify está dando en el clavo. Discover Weekly consigue un buen balance entre recomendarnos estilos y grupos que ya te gustan con otros estilos y grupos nuevos que nos permitan explorar más allá de nuestro territorio conocido.

Otro motor de recomendaciones muy potente que ha encontrado un montón de cosas que me interesaban y que me ha hecho gastar un montón de dinero es el de Amazon. Cada semana recibo varios emails con recomendaciones basadas en mi Lista de deseos y en lo que ha comprado gente que ha comprado lo mismo que yo… con frecuencia dan en el clavo. Mucho más potente y menos molesto que el remarketing (aunque mucho más difícil de desarrollar).

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Un mundo mobile first: es tiempo de cambiar el chip

Hace tres años hice un curso de Google Analytics en Londres y recuerdo que el último día le hice una pregunta un poquito trampa al profesor:

Si sabiendo lo que sabes ahora volvieses al pasado… ¿en qué área te especializarías?

No dudó ni un segundo y me contestó “Mobile Marketing”.

La respuesta tiene mérito porque hace tres años no vivíamos en un mundo mobile first. Eso sí, el sorpasso (qué palabra tan de moda!) ya se veía en el horizonte.

Hoy ya vivimos en un mundo mobile first. Google ya ha reconocido que se hacen más búsquedas desde móvil  y tablet que desde PC y portátil. Otros estudios confirman que más de la mitad del tráfico web en Estados Unidos se hace desde móviles.

Mobile first no es sólo un término cool de marketing, es un cambio de chip mental necesario. Tradicionalmente una estrategia de marketing digital se centraba en el desktop y luego, como añadido, se adaptaba al móvil. Los resultados los vemos todos los días.

En un mundo mobile first el móvil debe ser el elemento central de una estrategia digital, no un añadido. Eso no significa que haya que descuidar desktop, pero sí significa que ya no es el protagonista.

Algunos de los pilares de este mundo mobile first:

Mobile web: el patito feo del mobile marketing mix. Sin embargo, una buena web móvil, responsive o sitio móvil dedicado, que esté adaptada a pantallas de distintos tamaños y que también ofrezca una experiencia de usuario adaptada, es fundamental. Comscore dice que es Estados Unidos el 90% del tráfico móvil se hace hacia apps, sin embargo ellos mismos advierten que esta cifra es engañosa a la hora de valorar si apostar por un sitio optimizado para móviles o una app ya que sólo un pequeño porcentaje de apps -sobre todo Facebook- acaparan la mayor parte del tiempo.

Las apps: app o no app, he ahí la cuestión. Yo diría que depende de la naturaleza del negocio y de los recursos de que dispongamos. Una empresa de ecommerce o un medio de comunicación se puede beneficiar mucho de una app, el uno para agilizar la consulta de catálogo y la experiencia de compra, el otro para agilizar la carga de contenidos y habilitar notificaciones. Estos son sólo dos ejemplos. Un negocio local, sin embargo, haría mejor en emplear los recursos en otras áreas. Si la app va a mejorar la experiencia que el sitio móvil ofrece, a por ello. Si sólo va a ser una versión descargable con las mismas funciones… Mejor nos ahorramos el dinero y el esfuerzo.

Experiencia de compra: la experiencia de compra en móvil (app o web) ha sido un desafío para muchas empresas de ecommerce, pero poco a poco se van viendo grandes ejemplos de cómo abordarlo con éxito. La herramienta de búsqueda interna, la agilidad a la hora de consultar el catálogo y sobre todo el checkout son los elementos clave y deben estar hechos a medida de una pantalla pequeña.

Artículos instantáneos: si eres un creador de contenidos, los nuevos formatos de artículos de carga instantánea Facebook Instant Articles y Google AMP son una herramienta para resolver el problema de la velocidad de carga en móviles.

SMS: a pesar de que su uso ha caído en picado con la llegada de las apps de mensajería, siguen siendo efectivos para determinadas situaciones como ofertas puntuales, descuentos relámpago en una tienda o recordatorios.

Messenger apps: cada vez más se usan como herramienta de atención al cliente por sus costes muy bajos y porque no requiere nuestra atención total como una llamada de teléfono. Su utilización como herramienta de marketing es aún una zona un poco gris y ya ha llevado a alguna demanda en España.

Mobile advertising: el targeting móvil es muy poderoso. Por ejemplo, un negocio local puede impactar exclusivamente a los clientes que estén en un radio de pocos kilómetros alredededor de su tienda. Google permite ya hacer pujas diferenciadas por dispositivo en AdWords. Facebook ha creado una nueva plataforma Facebook Audience Network que se está especializando en native advertising en apps. Las nuevas opciones está ahí y están produciendo muy buenos resultados.

Micro Moments: el móvil está con nosotros en todas partes y a todas horas. Esto da lugar a mucho micro moments en los que buscamos información, queremos comprar, queremos aprender a hacer algo… Diseñar contenidos adaptados a esos micro moments es uno de los nuevos retos del mundo mobile-first.

Creatividad: el móvil está en constante evolución. Debemos mantenernos al tanto de lo que ocurre y usar nuestra creatividad para sacarle partido a las nuevas funcionalidades. Ahora mismo tenemos varias tendencias como la realidad virtual, la búsqueda por voz, los chat bots o los asistentes virtuales que presentan oportunidades de crear nuevos conceptos.

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Este es el plan a 10 años de Facebook

Este blog no tiene ni un mes de vida y eso significa que cuando se celebró la conferencia F8 de Facebook, no pude hablar de ella. Así que hoy toca un pequeño flashback.

El mes de abril pasado la red social más grande del mundo (1,600 millones de usuarios activos mensuales) reunió a la flor y nata de los influencers y desarrolladores mundiales para presentar sus novedades y su visión para los próximos años.

Y esa visión de futuro fue quizá de lo más interesante por lo claros que fueron al plantearla. Tan claros que la resumieron en una sola imagen.

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A primera vista lo que queda claro es que Facebook quiere ser mucho más que una red social. Igual que Google quiere ser mucho más que un buscador, Apple mucho más que un fabricante de hardware o Microsoft más que un sistema operativo. En esto parece que todas las grandes empresas digitales están de acuerdo.

“Estamos construyendo la tecnología que dará a cualquiera el poder de compartir cualquier cosa con cualquier persona.” – Mark Zuckerberg

Facebook quiere conectar el mundo creando herramientas que lleguen a todo tipo de usuario en cada rincón del planeta e incluso proporcionando conectividad allá donde no la haya. De ahí su programa Internet.org para conseguir una conexión a Internet universal.

Este es el plan a 10 años

En 3 años: Centrarse en desarrollar el ecosistema Facebook.

En 5 años: dominar vídeo, fotografía (Instagram), mensajería, búsqueda (meterse en el terreno de Google) y grupos (una especie de red social dentro de la red social).

En 10 años: dominar la vanguardia de las nuevas tecnologías en la conectividad (conexión ubicua y de alta velocidad), Inteligencia Artificial (AI) y Realidad Virtual.

Si queremos hacernos a la idea de por donde van a ir los tiros de la tecnología en los próximos años, este gráfico da buenas pistas.

De todos los planes, el que más me atrae es el de la conectividad universal. Internet llega actualmente a bastante menos de la mitad de la población mundial y conseguir conectar el planeta entero será revolucionario. Por supuesto las motivaciones, por mucho que insistan, no son filantrópicas, más conexiones significan más usuarios para Facebook.

“Queremos conectar a todas las personas. Crear una comunidad global. Ayudar a unir a las personas. Darle una voz a todas las personas. Crear un flujo libre de ideas y cultura entre naciones. Esta idea de conectar el mundo se ha hecho fuerte en el último siglo: ahora puedes viajar a cualquier lugar del mundo en menos de un día. Los países comercian de manera más abierta y cooperan más que nunca. Internet nos ha dado la posibilidad de compartir más información e ideas que nunca antes. Hemos pasado de un mundo de comunidades aisladas a una comunidad global y todos hemos salido mejor parados gracias a ello.” – Mark Zuckerberg

Se puede estar de acuerdo o no, pero no se puede decir es que a Zuckerberg le falte ambición.

El único elemento del plan al que no le veo mucho futuro es a la realidad virtual, sigo sin ver claro que llegue a convertirse en un producto de masas. Pero ¿quién sabe? 10 años son muchos años. Hace una década ni siquiera existían los smartphones (el iPhone se lanzó en 2007).