Tendencias Digitales

¿¡Por qué no arranca el e-ink!?

Hoy le he echado un vistazo al siempre muy interesante newsletter de Benedict Evans y un artículo me ha llamado la atención. Se trata de uno en el que Pew Research Center analiza las tendencias de lectura de los estadounidenses. Las conclusiones son que la cantidad de gente que lee libros en tablets y smartphones crece ligeramente, la que lee en ebook readers se estanca y que el libro de toda la vida sigue siendo el formato de lectura preferido.

Encuentro estos datos sorprendentes. Soy un lector de ebook reader desde hace muchos años, incluso antes de que estuviesen disponibles fuera de Estados Unidos (me compré un Kindle desde el Amazon americano que tuvo que pasar por aduana allá por 2009) y debo decir que soy un rendido admirador de la e-ink. Sin embargo, no acaba de despegar.

Para mí las ventajas son evidentes:

– Puedo descargarme cualquier libro que me interese en cualquier momento y en cualquier lugar.
– Puedo llevarme un montón de libros para leer a cualquier lugar sin cargar ningún peso.
– Puedo leer cómodamente en una habitación completamente a oscuras (en mi Kindle Paperwhite con un sistema de iluminación impecable).
– Puedo permitirme comprar más libros porque generalmente son más baratos que la versión en papel.
– La teconología no deja de mejorar y de mi primer e-reader al que tengo ahora la experiencia es mucho mejor (espero cambiarlo en los próximos años por uno todavía mejor como el Oasis que parece el Ferrari de los Kindle).
– Puedo buscar rápidamente cualquier palabra en el diccionario y construirme un vocabulario para repasar.

Como se puede ver, soy un fanboy de los e-reader.

Aún así puedo ver algunas desventajas:

– Adiós a las portadas que tengo que reconocer que le dan mucho encanto a los libros.
– Adiós al libro como objeto y como pieza decorativa.
– Adiós a prestar libros.
– Adiós a subrayar y sobar los libros (se puede hacer algo parecido en un ebook pero no es lo mismo).

Todo esto es de valorar y se pierde, pero para mí las ventajas tienen más peso que los inconvenientes.

Una excepción: si me tengo que comprar un libro sobre un tema profesional o académico que me quiera “chapar” no hay nada que pueda igualar al papel.

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