Charlando con mi ordenador

Google presentó esta semana su nuevo gadget Google Home. Un pequeño aparato con forma de jarroncito que podremos poner encima de la mesa del salón y perdirle que haga cosas por nosotros ¿Cómo? Simplemente hablando porque reconoce nuestra voz ¿Qué cosas puede hacer?  Búsquedas en Google y leernos los resultados, reproducir música, modificar la temperatura (si lo conectas con Google Nest), anotar citas en Google Calendar, entre otras funciones.

Este no es el primer aparato de este tipo, de hecho Google llega tarde a este segmento que ya tiene un precedente disponible en el mercado, Amazon Echo. Google Home no se podrá comprar hasta final de año.

Estos aparatos existen porque ya hace años que están disponibles los asistentes virtuales controlados por voz como el Siri de Apple en el iPhone, Google Assistant en los Android o Cortana en Windows. Por cierto, usando la app de chat Roger se puede acceder al asitente Alexa de Amazon sin tener que comprar Amazon Echo.

Pero este tipo de aparatos son parte de una tendencia que va más allá de un gadget nuevo en el mercado. La interfaz entre el humano y la máquina se está volviendo siempre más y más natural.

Desde el primer ordenador de la historia creado por Charles Babbage en 1822, con su juego de válvulas de vapor, hasta los wearables de hoy en día, la relación entre hombre y máquina de computación nunca ha parado de simplificarse y los asistentes virtuales son una etapa más en el camino.

Otra etapa del camino, ya pasada, que simplificó mucho la interfaz de usuario y llevó la informática a públicos que antes la consideraban inaccesible fue la pantalla táctil capacitiva. Su introducción acercó la informática a segmentos inaccesibles hasta aquel momento como personas mayores o niños pequeños. Steve Jobs hablaba entonces de que el aparato debía desaparecer en las manos del usuario y eso es precisamente lo que acabó ocurriendo.

Desde hace ya unos años la tecnología de reconocimiento de voz ha avanzado de manera exponencial. No es una tecnología nueva pero antes fallaba mucho por la tremenda cantidad de variables que tiene que tener en cuenta como distintos acentos, ruido de fondo o la calidad del micrófono. Ahora con el desarrollo del machine learning, el software de reconocimiento de voz es capaz de autocorregirse y aprender a entender mejor.

Este salto de calidad está detrás de Siri, Alexa y Google Home. Ya es posible hablar con tu ordenador y pedirle que haga cosas por ti. Esto está empezando (“It´s early days” dicen en Google) pero no es difícil imaginar que este tipo de uso crecerá mucho con el tiempo.

Por ahora estos aparatos tienen un uso que va poco más allá de lo práctico y recreativo (búsquedas, música, calendario) pero con el tiempo se podrá hacer de todo. No creo que llegue a sustituir del todo a la interfaz de usuario y a los métodos de input que tenemos, pero sí que los complementará cada vez más. Me imagino estar usando Photoshop con mi ratón y de repente poder decir en voz alta “mueve la selección 10 píxeles a la derecha”.

Hal 9000, el ordenador de 2001: una odisea del espacio, charlaba con el astronauta y éste le pedía que hiciese cosas como cambiar la trayectoria o la velocidad de la nave. Dentro de poco este tipo de interacción dejará de ser material de ciencia ficción. Con este ejemplo me meto en el tema de la Inteligencia Artificial (AI), otra tecnología que también está llamada a cambiar la interacción entre hombre y máquina.

Otras tecnologías que buscan cambiar el modo en el que interactuamos con los aparatos digitales son la realidad virtual o la realidad aumentada.

La realidad virtual se ha pasado muchos años siendo un nicho para freaks de la tecnología. Ahora está viviendo un boom gracias al empuje que le están dando Facebook comprando e inyectando muchos millones en Oculus Rift, la startup más cool del sector.

La realidad aumentada tuvo su momento de boom con Google Glass pero aquello no cuajó y parece que el proyecto se ha quedado por el momento en el cajón. Microsoft ha sacado hace poco un nuevo prototipo, Microsoft Hololens, que sigue por ese camino

El problema tanto de la realidad virtual como de la realidad aumentada como interfaces es el mismo. Necesitas ponerte un aparato encima. Yo llevo gafas porque soy miope, si no lo fuese no las llevaría y no veo porqué tengo que ponerme unas gafas o un casco para poder manejar un ordenador.

Otro tema es el gaming o las experiencias inmersivas. No digo que estas tecnologías no tengan su función pero me cuesta verlas como objetos de masas en un futuro cercano. El motto de la conferencia de desarrolladores Google I/O es “si esto no satisface tus expectativas, tan solo espera; sólo puede mejorar”. Y estoy de acuerdo. Seguro que la realidad virtual y la realidad aumentada mejorarán y llegarán a ser, después de muchas mejoras, algo cotidiano. Pero por ahora no.

Este es el vídeo completo del keynote de Google I/O 2016 en el que se presentó Google Home. Empiezan a hablar de Google Home en el minto 16:15 pero antes hablan también de Google Assistant y de lo que se puede hacer con el reconocimiento de voz.

Foto del Amazon Echo por  Frmorrison de la English Wikipedia, CC BY-SA 3.0

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